Mooc

Cinco mil estudiantes de 45 países se inscribieron en el primer mooc (acrónimo en inglés de curso masivo y abierto en línea) sobre “Desarrollo de proyectos periodísticos para la web” del Knight Center for Journalism in the Americas, perteneciente a la Universidad de Texas. ¡Guau! Menudo exitazo. Y menuda curiosidad ha despertado en mí este nuevo formato formativo, que ya se describe como uno de los experimentos pedagógicos más trascendentales del siglo XXI.

Si estás impaciente por probarlo ya, DataDrivenJournalism.net organiza un mooc sobre periodismo de datos para principios de 2014. Alberto Cairo y otros cuatro expertos guiarán a los inscritos que quieran dar sus primeros pasos en esta especialidad. Cairo fue instructor en el primer mooc para periodistas, “Introducción a la infografía y visualización de datos”, también del Knight Center, que con anterioridad ya había impartido otro curso masivo online para aprender a cubrir mejor unas elecciones.

Los mooc son cursos online masivos y abiertos a todo tipo de público

En España, la senda pionera del Knight Center la está abriendo la Universidad de Navarra, cuyo reputado profesor Ramón Salaverría, director del Departamento de Proyectos Periodísticos, es el responsable del mooc “Redacción en internet”, que admite un número ilimitado de alumnos, se ofrece íntegramente online y es gratuito (aunque si quieres obtener una certificación, deberás abonar 30€). Y, además, es en español.

Porque lo cierto es que, hasta la fecha, la mayor parte de la oferta de mooc se imparte en inglés y está dominada por universidades e instituciones norteamericanas, lo que preocupa a los críticos, que hablan ya de neocolonialismo  en educación.

Contradicciones del sistema aparte, los mooc ofrecen muchas ventajas a los profesionales del periodismo y la comunicación, siempre limitados por los horarios irregulares y la falta de tiempo a la hora de actualizar conocimientos. Los cursos están disponibles para ellos cuando, donde y en cualquier plataforma que elijan. Con pocas trabas burocráticas a la hora de inscribirse, permiten capacitarse en campos nuevos y poco accesibles si uno vive en ciudades pequeñas o entornos rurales.

Además de la flexibilidad y unos contenidos novedosos, otras ventajas de los mooc es que pueden seguirse si se dispone de unas pocas horas libres semanales, cierto grado de disciplina, motivación para compartir y participar, y una conexión a internet. Suponen también una mayor democratización de la información, contribuyen a la alfabetización digital y filtran conocimiento en una época de infoxicación. Y, lo más atractivo para mí, crean la posibilidad de conectar con compañeros de clase de todo el mundo. En su contra, su carácter masivo no permite un trato personal profesor-alumnado ni tampoco sustituye a la formación reglada, al menos de momento.

Pero en unos tiempos en los que los periodistas han de reciclarse, si  no reinventarse, los mooc ponen a su alcance disciplinas con las que completar su curriculum, ya sea marketing internacional en redes sociales, un curso masivo online impartido por la Universidad de Salford (Manchester), storytelling para el cambio o las útiles búsquedas en Google.

La plataforma para mooc Coursera es, sin embargo, la que ofrece un mayor abanico de posibilidades para periodistas y profesionales de la comunicación, con cursos sobre: Correción y estilo en español, Fundamentos de imagen digital y procesamiento de vídeo, Comprender los media entendiendo a Google, Estrategia de contenidos para profesionales: cómo atraer audiencias a tu organización…

Los más convencidos piensan incluso que las insignias virtuales asociadas a los mooc –que sirven para obtener reconocimiento por habilidades o aprendizajes adquiridos en cualquier parte- serán más eficaces que el curriculum para encontrar empleo, como opina Erin Knight, directora de Learning en Mozilla Foundation y responsable de Open Badges.

Si estamos ante un tsunami de la educación o una herramienta más, el tiempo nos lo dirá –aún no soy gurú-, pero lo que sí es cierto es que son una oportunidad. Para las universidades es una ocasión para “repensar” sus modelos, estrategias y recursos. Para los ciudadanos –y, entre ellos, los periodistas- porque les permite formarse con la garantía de calidad que ofrece una universidad, pero con la facilidad de estudiar a su ritmo, cuando puedan y donde puedan.